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píldora mágica Tourette

TFGP.

Seguro que alguna vez has oído la expresión “ir como pollo sin cabeza”. Y es que es necesario “ponerse la cabeza” para caminar por la vida de forma tranquila, tomar decisiones adecuadas y ser más feliz.

Las píldoras muchas veces nos han hablado de que la mente juega malas pasadas, de que es como la loca de la casa, etc., etc. Cierto, pero hay una parte de ella que es la que nos va a ayudar a vivir mejor. Y esta parte es la que se centra en la atención plena.

La atención plena es la consciencia de prestar atención a las cosas tal como son de una manera deliberada, en el momento en el que estoy y sin juzgar. Pero ¿prestar atención a qué? Pues a cualquier cosa, sobre todo a esos aspectos de nuestra vida que damos por sentado o pasamos por alto. Por ejemplo, podemos prestar atención a cómo nos sentimos, qué es lo que pensamos o qué es lo que pasa por nuestra mente y nuestro cuerpo cuando estamos ante determinadas situaciones, en lugar de pensar en qué vamos a hacer para no sentirnos así si lo que pasa no nos gusta, o sufrir porque lo bueno se acaba.

Así, si queremos prestar atención, lo primero es tener esa intención. De esta manera, podemos liberar los pensamientos automáticos que asaltan nuestra cabeza. Es como decir: “¡Eh, ya estoy dándole vueltas a este asunto, que no me conduce a nada!”

Lo siguiente que podemos hacer es centrarnos en la experiencia: cuando estoy comiendo, estoy comiendo; cuando estoy andando, estoy andando; incluso cuando estoy pensando, estoy pensando. De esta manera evitamos que la mente se vuelva a ir de paseo hacia el pasado o el futuro. Simplemente, parar y observar.

Por último, está el no juicio, que nos brinda la posibilidad de ver las cosas tal como son en este momento. Dejar de evaluar (bueno-malo, correcto-incorrecto) nos invita a parar y no pensar constantemente en qué tenemos que hacer o dejar de hacer. No se trata de evitar las planificaciones, se trata de no implicarnos ni implicar a las situaciones que vivimos para que cumplan unos estándares que en la mayoría de los casos son inalcanzables.

Y todo esto ¿para qué? Para estar en paz con nuestras emociones, que al fin y al cabo, no son el enemigo, sino mensajes para conectar, de la forma más básica e íntima, con la aventura y la experiencia de estar vivos.

Las vacaciones nos brindan una oportunidad estupenda para parar y darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Te invito a practicar.

¡Feliz año nuevo!

“Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional”

(Daniel Goleman)

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