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píldora mágica Tourette
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Viernes 8 de enero de 2021. La nevada más importante en Madrid – en España – desde 1954.
Y nevó y nevó y nevó y hubo quien se encontró en la carretera metido en el coche sin poder moverse.  
Y nevó y nevó y nevó y hubo quien se puso de parto y dio a luz en una ambulancia del Samur.
Y nevó y nevó y nevó y hubo quien murió en su casa y no pudieron llevárselo.
Y nevó y nevó y nevó y no podíamos usar los coches ni los autobuses, ni siquiera era recomendable salir a la calle andando.
Y los que tenían que viajar en avión se quedaron a dormir en el aeropuerto. Y los supermercados no recibían mercancías para reponer en los estantes. Y ni siquiera nos servía hacer la compra por internet, porque nadie nos la iba a traer a casa. Y los tejados empezaron a ser peligrosos. Y los árboles se cayeron. Y algunos reventaron más de un coche. Y se nos congeló una cañería. Y se nos fue la wifi. Y los niños no iban al cole. Y tenía que presentar ese certificado en Hacienda que no pude enviar a tiempo.
Y quizá una vez más, sin haber salido de la COVID 19, la Naturaleza nos pone de manifiesto que no somos Dios y que no siempre hay soluciones inmediatas a lo que nos pasa. El grado de bienestar tecnológico y científico que hemos alcanzado nos hace creer que los gobiernos y las administraciones pueden con todo, que siempre hay alguien responsable de nuestros problemas y que la solución tiene que ser YA.
Nos sentimos frustrados, impotentes, buscando la manera de que todo vuelva a ser como antes. No como hace dos días, sino como hace dos, tres años. Pero la realidad es testaruda y no va a cambiar por más que yo me empeñe o lo desee.
Me tomo una píldora mágica que me va a ayudar a cambiar esta realidad tan tozuda. Sin embargo, el efecto que siento es que tengo que respirar profundamente.  
Con cada exhalación noto que voy aceptando más la situación.
No puedo elegir lo que está pasando, sólo tengo la opción de elegir cómo sentirme. Aceptación. Igual que con el Tourette. Aceptación para observar lo que está pasando, sin juzgar, sin enfadarme. Sabiendo que si me ha tocado esto, pues que no me va a servir de nada darme de cabezazos, enfadarme, frustrarme… 
Aceptación. Porque sólo desde la aceptación puedo recomenzar, observando lo bueno que pasa en la vida.
Aunque haya nevado, los vecinos nos ayudamos para hacer la compra de los mayores y ponemos los cubos de basura allá donde hay peligro de derrumbe para que nadie pase por ahí.
Y aunque haya nevado, todo el que tiene un 4×4 está llevando personas a los hospitales.
Y aunque haya nevado – o porque ha nevado – algunos sanitarios han doblado turno para cuidar de los enfermos.
Y aunque haya nevado – y por que ha nevado – otros sanitarios han ido esquiando hasta los hospitales para que sus compañeros puedan descansar.
Y porque de nuevo nos ataca la adversidad, una vez más también vemos la solidaridad de unos con otros, porque en situaciones de crisis todos nos crecemos.


Aceptación y mucha paciencia. Lo que pasa no es asunto mío. Lo que sí lo es, es cómo voy a tomármelo. Como con el Tourette.

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