La píldora mágica (2)

retotourette Jose Manuel Gil
#RETOTOURETTE JOSÉ MANUEL GIL GONZÁLEZ QUEDA CUARTO EN EL NON-STOP JAVEA678 ULTRATRIATHLON CELEBRADO EL FIN DE SEMANA DEL 30 31 DE MARZO
18 marzo, 2019
Adam Ladell tourette
ADAM A. LADELL y el “íSíndrome de Tourette”. Los “Tics” No Pueden Frenar su Talento!
18 marzo, 2019

La primera píldora mágica me ha ayudado a parar, a respirar y escuchar. A encontrarme conmigo misma, conmigo mismo.

Hoy voy a probar con una nueva. Quizá esta píldora me enseñe a conectar con las sensaciones de mi cuerpo y no con las de mi mente.

Estoy cocinando en casa.

Puedo ver la cocina con el fuego, o la vitrocerámica. Puedo ver mi mano removiendo  la olla. Puedo ver el fuego con su llama azul o el encendido de la vitro de un rojo profundo. Viendo el alimento troceado, mientras se elabora.

Escucho mi voz mientras canturreo (¿Por qué la cocina nos hace cantar?). Escucho el crepitar de los alimentas cuando están en contacto con el aceite. Escucho la cuchara de madera mientras golpea la sartén o la olla.

¡Y qué decir del olor! Noto como penetra por mi nariz y soy capaz de percibir lo que emana de cada ingrediente por separado y a la vez todo junto. 

Pruebo la comida. Distingo lo que está dulce de lo salado, lo amargo de lo ácido. Distingo cada ingrediente por separado y todos juntos igual que cuando lo olía. 

Mientras estoy cocinando, soy capaz de notar la madera de la cuchara y el metal de la olla (¡ojo que quema!). Percibo el calor que sale del fogón en mi piel. 

¡Ahora tengo la píldora mágica! Ya estoy con mis cinco sentidos en lo que estoy haciendo.

Y se ve que la primera píldora ha hecho efecto porque mi mente no ha entrado en nada del proceso del cocinado. Sólo me he dejado llevar para permitir que sea mi cuerpo quien explore lo que está pasando.

Ahora traslado mi experiencia a mi relación con el Tourette.

Lo miro. Con curiosidad. Como un niño. Como si fuera la primera vez que se presenta ante mí.

Lo escucho. A mí mism@, a mi hij@, a mi herman@. Quien quiera que sea yo.  Le escucho como si fuera la primera vez que lo hago. Hace ruido…, pero no meto la mente, sólo escucho el volumen, el tono, si es o no armonioso. La cadencia…

Lo toco con mi imaginación ¿es duro o blando? ¿Caliente o frío? ¿Redondeado o con aristas? Ahora sólo me importa percibirlo tal cual es.

Si fuera un alimento ¿a qué olería? ¿A qué sabría? ¿Es dulce, amargo, ácido o salado?

Esta píldora me ayuda a conocer la experiencia sin juzgarla. De la mente al corazón.

Y mientras tanto, el milagro se está cocinando. 

Pongamos un ingrediente más con este pensamiento de Albert Einstein:

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente.

Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo”

Comments are closed.